Publicado 31/08/2026 07:29

Los Erasmus rurales son herramientas prometedoras, pero no son suficientes para generar arraigo en los pueblos

El director de la Cátedra DPZ de Despoblación y Creatividad de la Universidad de Zaragoza, Vicente Pinilla, la diputada provincial Cristina Palacín y uno de los autores del informe, Adrián Palacios-Mateo.
El director de la Cátedra DPZ de Despoblación y Creatividad de la Universidad de Zaragoza, Vicente Pinilla, la diputada provincial Cristina Palacín y uno de los autores del informe, Adrián Palacios-Mateo. - EUROPA PRESS

ZARAGOZA 31 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un informe elaborado por la Cátedra DPZ sobre Despoblación y Creatividad de la Universidad de Zaragoza ha concluido que las prácticas universitarias en entornos rurales, conocidas como Erasmus Rural, son una herramienta prometedora para poner en contacto a jóvenes con una realidad diferente a la de las ciudades, pero no son suficientes y necesitan completarse con otras si lo que se busca es generar arraigo en los pueblos.

El documento, presentado este lunes en la institución provincial, ha sido elaborado por Pablo Delgado, María Dolado, Nieves García Casalejos y Adrián Palacios-Mateo, y analiza a través de encuestas ya realizadas, una serie de programas similares como Desafío, Arraigo, Campus Rural, UCLM Rural, Odisseu, Raíces/Sustraiak, Talent Rural o Impuls Rural.

La diputada provincial Cristina Palacín ha asegurado que estos programas han generado "muchos impactos positivos" desde su implantación en 2018 y que han conseguido revisar la imagen que se tiene sobre la despoblación.

Ha alabado que los Erasmus rurales conectan el mundo académico y el mundo laboral y las ciudades con el medio rural, en un programa de éxito que se ha replicado en Huesca, Teruel, Castellón, Alicante o Navarra y que ha logrado que en torno al 10% de los estudiantes que hacían prácticas se quedaran en un pueblo, aunque se desconoce cuántos de ellos siguen allí.

"Cuando lo copian, lo imitan o lo replican en otros lugares, quiere decir que está bien", ha destacado el director de la Cátedra, Vicente Pinilla, con respecto a este programa. Incluso el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco) tomó como referencia este modelo para crear, hace tres años, Campus Rural.

El informe se basa en 700 respuestas de estudiantes y 540 de las entidades participantes en los programas y lo primero que llama la atención es el "desacople" tanto de los universitarios con la realidad rural --sólo el 14% proceden de localidades de menos de 5.000 habitantes-- y en los intereses de las partes. Ciencias sociales, jurídicas, artes y humanidades y ciencias de salud son las áreas más habituales y las prácticas se realizan mayoritariamente en el ámbito público --ayuntamientos, grupos LEADER o centros de salud--.

La valoración por parte de los universitarios es muy positiva --8,92 sobre 10-- y la decena de participantes que puntuaron por debajo de 5 aducían cuestiones relacionadas con la entidad de acogida, como el "mal ambiente laboral".

PROBLEMAS: FUTURO LABORA, OCIO E INFRAESTRUCTURAS

Los jóvenes resaltan la "falta de oportunidades" en los entornos donde han desarrollado las prácticas, en especial de futuro laboral, aunque lo más determinante para ellos a la hora de decidir establecerse o no en el medio rural son las infraestructuras y el ocio --subrayan carencias en el acceso a Internet, servicios, tiendas, población de la misma edad o viviendas asequibles en buen estado--.

No obstante, uno de los autores del estudio, Adrián Palacios Mateo, ha advertido de que hay un cierto sesgo de "percepción", ya que estos jóvenes no contemplan que el ocio en los pueblos es de otro tipo que en las ciudades.

En todo caso, aun mejorando esas infraestructuras y las posibilidades de ocio, el coautor del informe ha apuntado que, seguramente, el porcentaje que decidiría establecerse en un pueblo no sería "muy alto", por lo que es un determinante, pero no "decisivo".

En sus respuestas, destacan especialmente la acogida de la entidad --9,12--, los vínculos personales y profesionales creados --8,95-- o el atractivo para vivir de los municipios rurales --8,02--. Lo peor valorado es el acceso a Internet y servicios --5,4--.

En cuanto a las entidades, ven positivos estos programas --su valoración es de 9,3/10-- por su labor a la hora de "desmitificar" clichés acerca de la vida en el medio rural, pero la mayoría dice que no contrataría a este alumnado, en buena medida por incapacidad de convocar oposiciones o por falta de músculo financiero. A ello ha sumado Pinilla que el tejido empresarial en el mundo rural suele ser "débil" y que los objetivos de unos u otros no suelen ser exactamente los mismos.

En cambio, estas entidades, públicas o privadas, sí que verían más positivamente que estos jóvenes quisieran emprender o abrir un negocio en la zona, pero esto no está entre las prioridades de universitarios y egresados.

Llama la atención también que valoran mucho mejor las condiciones de conectividad, vivienda, servicios e infraestructuras que los estudiantes, lo que puede indicar que las personas que ya viven y trabajan en el territorio pueden estar infravalorando las barreras que sí perciben los potenciales nuevos residentes.

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