Publicado 03/10/2026 04:19

Brasil elige este domingo entre los modelos antagónicos de Lula y Flávio Bolsonaro en una contienda muy igualada

Una vez más la gobernabilidad pasa por ganarse el favor de un 'centrão' que reclamará ministerios y recursos multimillonarios

Una noticia falsa sobre el apoyo de Bolsonaro a retirar el estatus de patrona de Brasil a la virgen de Aparecida marca la campaña

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en el centro de la imagen, en un acto de campaña en Sao Paulo.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en el centro de la imagen, en un acto de campaña en Sao Paulo. - Paulo Lopes / Xinhua News / Europa Press

Una vez más la gobernabilidad pasa por ganarse el favor de un 'centrão' que reclamará ministerios y recursos multimillonarios

Una noticia falsa sobre el apoyo de Bolsonaro a retirar el estatus de patrona de Brasil a la virgen de Aparecida marca la campaña

MADRID, 3 Oct. (EUROPA PRESS) -

Brasil celebra este domingo una megajornada electoral con comicios presidenciales, legislativas y regionales, marcada por la honda polarización que suscitan los dos grandes candidatos al Palacio de Planalto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente bajo arresto domiciliario Jair Bolsonaro, quienes representan dos modelos políticos diametralmente opuestos.

En total, son más de 1.650 los cargos que se deciden en estas elecciones en las que todo hace presagiar una segunda vuelta muy igualada entre Lula y Flávio, el próximo 25 de octubre. La cita ha adquirido además aún mayor relevancia puesto que el presidente brasileño es uno de los pocos líderes de la izquierda en una región ocupada por la ultraderecha para regocijo de la Administración de Donald Trump.

Del mismo modo, el bolsonarismo tiene también mucho en juego, con el jefe del clan familiar en arresto domiciliario por motivos de salud tras ser condenado a más de 27 años de cárcel por su papel como ideólogo principal en el intento de golpe de Estado tras su derrota electoral de 2022.

La victoria de Flávio resultaría determinante para las pretensiones de libertad de Bolsonaro, ya fuera a través de la tramitación de una ley de amnistía en un Congreso previsiblemente escorado a la derecha, o bien directamente concediéndole un indulto. El expresidente es una de las 1.400 personas que han sido condenadas por el intento de tomar las instituciones en enero de 2023, en Brasilia.

MODELOS ANTAGÓNICOS Y EL FAVOR DEL 'CENTRÃO'

El modelo de Lula apuesta por un desarrollo con una fuerte presencia estatal, un sistema tributario más progresivo, subidas del salario mínimo y un refuerzo de programas sociales, como Bolsa Familia o Minha Casa. Además, en materia de política exterior, aboga por un multilateralismo que no se ha cansado de defender en foros internacionales.

En cambio, Flávio recoge un legado de su padre marcado por políticas de recortes, desregularizaciones, bajadas de impuestos, explotación de recursos naturales a gran escala, el endurecimiento de penas, y la supuesta recuperación de valores tradicionales, influenciados ampliamente por los movimientos evangélicos.

Sin embargo, mientras la lucha por la Presidencia se lleva todo el interés mediático, el poder se vuelve a jugar dentro de un Congreso en el que la bancada del 'centrão', un bloque informal de partidos que tienden hacia la derecha, de nuevo se erige como la fuerza política más determinante de Brasil.

Desde hace décadas, todo aquel que ha llegado al Palacio del Planalto ha tenido que contar con el beneplácito de este grupo, que ha tumbado leyes y gobiernos tanto a derecha como a izquierda, para sacar adelante sus iniciativas o promover un juicio político, como ya pudo comprobar la expresidenta Dilma Rousseff en 2016.

Los partidos que conforman este bloque no han presentado candidaturas y se han abstenido de apoyar públicamente en esta primera vuelta a ninguno de los dos favoritos, siguiendo así con ese pragmatismo y flexibilidad para poder negociar e influir a ambos lados, sobre todo en lo que respecta al reparto de presupuestos.

Al igual que ya ocurrió en 2022, a partir de este domingo se puede dar la paradoja de que Lula salga vencedor de las presidenciales pero tenga que lidiar con un Congreso donde mandan las derechas, como ha sucedido en esta legislatura, con complejas negociaciones para sacar adelante sus propuestas.

INTOLERANCIA RELIGIOSA EN LA RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA

El bolsonarismo irrumpió en Brasil como reacción en gran medida al descrédito de los últimos años de los gobiernos de la izquierda --corrupción por doquier, la destitución de Rousseff, o el encarcelamiento de Lula-- y vino acompañado del auge de los movimientos evangélicos, que han dado tinte religioso a sus políticas.

Una confesión que se ha ido extendiendo rápidamente no solo en Brasil, donde son ya el 31% de los fieles, sino por todo el continente, desde la década de los años 60 como respuesta del Gobierno de Estados Unidos a la teología de la liberación, presente en el catolicismo, de la que bebieron muchos movimientos revolucionarios.

Así, la religión es también uno de los puntos en los que difieren Lula y Flávio, siendo el primero un católico confeso y el segundo, un evangélico neopentecostal, lo que también define el voto entre el electorado de una y otra confesión.

Aunque la religión ha estado siempre presente en otras elecciones --es frecuente ver a los candidatos reunirse con diferentes iglesias y confesiones para intentar arañar o reafirmar votos-- en la recta final de esta campaña una polémica en torno al estatus legal de la virgen de Aparecida como patrona de Brasil ha obligado a los tribunales a intervenir para contener la desinformación.

Todo comenzó con la difusión de noticias falsas y fuera de contexto sobre el supuesto apoyo de Flávio a una propuesta legislativa de hace 20 años para despojar a esta virgen de su condición como patrona de Brasil, como un guiño a su base del electorado evangélico más radical, provocando un gran revuelo entre los católicos.

En medio de los ataques y reproches entre fieles y las bromas de internet, la confusión fue en aumento cuando el juez progresista del Supremo Flávio Dino anuló el fallo de su compañero conservador del Tribunal Superior Electoral (TSE) André Mendonça que exigía la retirada de esta desinformación en redes sociales.

Finalmente, el fallo siguió adelante, y además el tribunal suspendió los fondos de campaña que se utilizaran para atacar a los aspirantes por motivos religiosos y advirtió con sanciones a los líderes de las diversas confesiones que utilizaran sus púlpitos para pedir el voto por uno u otro candidato o difundir desinformación.

INTENCIÓN DE VOTO

Ambos equipos de campaña utilizaron dicha coyuntura con el fin de arañar unos cuantos votos más para una contienda en la que Lula, con el 42% de los apoyos parte como favorito en esta primera vuelta, cuatro puntos porcentuales por delante de Flávio. Un escenario que se prevé más igualado en la ronda definitiva del día 25.

Brasil es uno de los países con una de las geografías socioeconómicas más marcadas del planeta, con una destacada industrialización en el noreste --aunque con un interior muy dependiente de la agricultura--, y en el que se concentran en mayor medida el reparto de las ayudas estatales, como la ya citada Bolsa Familia.

Esta ayuda económica directa a las familias brasileñas fue creada en 2003 durante el primer mandato de Lula, oriundo de uno de estos municipios del noreste, en los que esta asistencia ha tenido un gran impacto y en los que el Partido de los Trabajadores (PT) ha levantado su principal bastión electoral.

Por contra, el sur, el centro oeste, así como los grandes núcleos urbanos del sureste, como Sao Paulo y Río de Janeiro --cuna del bolsonarismo--, se decantan por el voto liberal y conservador; con la excepción de Minas Gerais, que desde la vuelta de la democracia en 1989 marca la tendencia del ganador de las elecciones.

Mientras, en la zona norte, donde se encuentra la Amazonía, el voto está más repartido, con las zonas urbanas decantándose por la derecha, mientras que las zonas rurales e indígenas han votado tradicionalmente al PT de Lula.

Contador

Contenido patrocinado