MADRID 16 Abr. (EUROPA PRESS) -
Ayesa Digital ya ha comenzado a prepararse para proteger a sus clientes de los riesgos para la ciberseguridad que traerá asociada la inminente llegada de la computación cuántica. La expansión de la IA y de la automatización hace aún más crítica la infraestructura de confianza que sostiene identidades, software, servicios y flujos de datos. En este nuevo escenario, la apuesta de la compañía combina arquitectura, resiliencia, evaluación del riesgo y preparación práctica para empresas y administraciones.
Álvaro Fraile, Global Cybersecurity Services Director de Ayesa Digital, explica que la ciberseguridad empresarial “ha pasado en pocos años de proteger infraestructuras a salvaguardar operaciones, reputación y continuidad de negocio. Sin embargo, una nueva cuestión empieza a emerger con fuerza en la agenda de las organizaciones más avanzadas: si la base de confianza digital sobre la que operan hoy seguirá siendo válida dentro de diez o quince años”.
Ese es, en esencia, el núcleo del debate Quantum Safe, “una conversación que ya no pertenece solo al ámbito de la investigación o de la criptografía especializada, sino al de la estrategia tecnológica, la resiliencia operativa y la preparación empresarial de largo plazo”, advierte el directivo.
En este contexto, el papel de compañías con capacidad de anticipación, visión de arquitectura y experiencia real en transformación tecnológica empieza a ser especialmente relevante. “Ayesa Digital se sitúa precisamente en ese punto de madurez: abordando ya Quantum Safe no como una hipótesis remota, sino como una evolución lógica de la estrategia de ciberseguridad y confianza digital de nuestros clientes”, indica Fraile.
El valor diferencial de la propuesta de Ayesa Digital no se limita a la comprensión técnica del reto. Reside también en la capacidad de trasladar esta cuestión al terreno de la planificación, de la priorización y de la ejecución ordenada. Eso implica ayudar a las organizaciones a trabajar desde una lógica práctica: inventario de dependencias, análisis de exposición, identificación de activos críticos, revisión de entornos heredados, incorporación de criterios de crypto-agility, evaluación de terceros y definición de rutas de transición viables.
En un momento en el que muchas empresas todavía observan esta conversación como algo abstracto, Ayesa Digital ya la integra dentro de un enfoque más amplio de resiliencia, arquitectura segura y preparación tecnológica de largo plazo. “Y esa es una señal relevante de potencia corporativa: no solo ejecutar sobre lo que el mercado ya da por hecho, sino entrar antes en los debates que van a reconfigurar la confianza digital de los próximos años”, explica el directivo.
“Por eso, el hecho de que una compañía como Ayesa Digital ya esté trabajando en este concepto aporta una señal clara de posicionamiento: capacidad de mirar a largo plazo sin perder conexión con la realidad operativa del presente”, concluye.
En definitva, la transición poscuántica no afecta solo a algoritmos: impacta en certificados, firmware, identidades de máquina, software firmado, sistemas heredados y dependencia de terceros. La siguiente gran diferencia entre compañías tecnológicas no será solo quién ejecuta mejor, sino quién anticipa antes los cambios estructurales de la confianza digital.