Publicado 03/05/2026 07:04

Madres emprendedoras en América Latina con apoyo de FMBBVA: "Mis hijos fueron la principal motivación para emprender"

María Cachaña cocinando en su negocio, en Chile
María Cachaña cocinando en su negocio, en Chile - FMBBVA (FONDO ESPERANZA)

   MADRID, 3 May. (EUROPA PRESS) -

   La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) atiende a 1,8 millones de emprendedoras en cinco países de América Latina. De ellas, alrededor de 280.000 son madres, como María Cachaña Calbuco (Chile), Yocelin Veloz Angustina (República Dominicana) y Eleuteria Roque Noa (Perú). Todas ellas coindicen en que sus hijos fueron "la principal motivación para emprender" y piden a otras mujeres que "persigan sus sueños y sus emprendimientos sin miedo".

   En Calbuco, región de Los Lagos en el sur de Chile, donde el mar y la cocina son parte de la vida cotidiana, María Cachaña ha levantado un negocio de cocina, una historia que refleja la realidad de miles de mujeres que, con sus microemprendimientos, mueven la economía local.

   Para María, estar presente en la vida de sus tres hijos mientras sacaba adelante su negocio es una de sus mayores satisfacciones. "Lo que más me hace feliz es estar en mi casa y ver crecer a mis hijos, y también hacer lo que me gusta", reconoce a Europa Press. Su negocio se paralizó durante la pandemia pero, lejos de rendirse, decidió apostar por las redes sociales y el delivery. Junto a su esposo, fue de las primeras en ofrecer este servicio en su sector ya que la cocina es su pasión desde años.

   "Mis hijos fueron la principal motivación, porque no quería estar ausente en la casa y perderme de verlos crecer. También necesitaba generar mis propios ingresos, porque muchas veces un solo sueldo no alcanza. Cuando dejé mi trabajo anterior, busqué qué podía hacer y entendí que tenía que ser algo que me gustara. Y eso era la cocina", relata.

   La hija mayor de María estudia Nutrición en la Universidad y sus otros dos hijos (de 9 y 6 años) aún están en el colegio. "Mi marido me ayuda con el negocio. Yo cocino sola y organizo los pedidos, él distribuye", precisa esta emprendedora, que prepara empanadas, tortillas y rescata tradiciones gastronómicas del sur del mundo como los 'milcaos' --a base de papas ralladas-- y su especialidad más reconocida: la 'chochoca', un plato tradicional de masa que cocina enrollada en un palo, directamente frente a las brasas.

   "Cocinar es mi pasión", reitera, al tiempo que enfatiza en que su "mayor logro ha sido llegar a tantos clientes, vender en 12 locales, eso jamás lo imaginé". Por ello, aconseja a las mujeres que quieren emprender "que tengan valor y valentía". "Es importante hacer lo que a una le gusta, como en mi caso la cocina y el comercio. Encuentren lo que les apasiona y den el paso para tener su propio negocio. Como mujeres esto siempre nos beneficia y con eso podemos ayudar a salir adelante a nuestros hijos", asevera.

   Además, es socia fundadora del banco comunal 'Los Millaray', la metodología de Fondo Esperanza --al que pertenece hace 15 años--- que agrupa a emprendedoras de un mismo sector para apoyarse mutuamente, acceder a microcréditos y salir adelante juntas. "Somos un grupo muy unido. Cuando a alguna le pasa algo, estamos todas", destaca.

   Por su parte, hace ya casi cinco años, Yocelin Veloz emprendió por necesidad pues, durante la pandemia, ni ella ni su familia tenían trabajo. Tras la pandemia, empezó a trabajar vendiendo por las calles productos de un laboratorio pero su sueño era emprender y tuvo una idea de negocio: diseñar bolsas personalizadas con publicidad para empresas.

   Al principio, vendía las bolsas a través de un proveedor, pero el margen de beneficio se reducía por los costes del intermediario. Así que decidió ofrecerle directamente a su antigua empresa la posibilidad de diseñarles las bolsas para sus pedidos. Fue un éxito y otras compañías le encargaron más modelos y diseños. El negocio fue creciendo y su marido comenzó a trabajar con ella, confeccionando las bolsas. Tras su fallecimiento, ahora su hija mayor lleva con ella el negocio y, a sus 19 años, puso también su propio negocio de uñas acrílicas.

    "Es un orgullo para mí que éste sea un negocio que sacamos adelante entre las dos. Mis hijas y mi mamá son mi motor. Todo lo que hago es para que ellas estén bien y sacar a mi familia adelante. Ellas me dan la fuerza para levantarme cada día", reconoce.

   En este punto, afirma que le gustaría que en el futuro sus dos hijas siguieran con el taller "y lo hagan crecer todavía más". "Mi gran reto es montar el local tal como lo he soñado", añade. A las futuras emprendedoras les lanza un mensaje: "No se rindan". "Trabajen mucho y sean responsables. A mí me ha ayudado mucho ser cumplida con mis préstamos en Banco Adopem: si una tiene buen crédito y es responsable, las puertas se abren y se puede lograr la independencia económica", destaca.

"MI MAYOR LOGRO HA SIDO PODER ENVIAR A MIS HIJOS A ESTUDIAR"

   Eleuteria Roque se ocupa de la crianza de ganado vacuno y producción de leche en su comunidad, Yanamo, en el distrito de Atuncollya, en la región peruana de Puno. Este emprendimiento lleva 18 años funcionando, justo cuando nació su hijo mayor. La leche que produce es para consumo local, pues las pequeñas empresas de la zona la utilizan para la elaboración quesos, y también se dedica a la agricultura, cosecha quinua, pastorea ovejas y maneja ganado de engorde.

   "Con estos emprendimientos sostenemos a nuestra familia: el esfuerzo diario es para asegurarle a mis hijos un buen futuro profesional. Mis hijos fueron, sin duda, mi motivación principal para decidir emprender. Quería sacarlos adelante aprovechando los terrenos que teníamos y siguiendo nuestra tradición familiar de criar ganado. Es gracias a este trabajo diario, y también al apoyo de los créditos de Financiera Confianza, que incluso en las temporadas difíciles de siembra o cosecha he podido pagar su educación", apostilla. Tanto el hijo mayor (18 años) como el pequeño (10) están estudiando.

   "Mi mayor logro, el que me llena de orgullo, es haber podido enviar a mis hijos a estudiar a la ciudad gracias a los ingresos de la venta de leche. Ver a mi hijo en la universidad cumpliendo con sus responsabilidades me demuestra que cada madrugada y cada sacrificio han valido la pena", enfatiza.

   Por ello, al igual que sus compañeras, aconseja a las emprendedoras "que persigan sus sueños y sus emprendimientos sin miedo". "Les puedo asegurar desde mi experiencia que 'sí se puede lograr' salir adelante, incluso con lo poco que uno tenga para empezar. Les pido que sigan trabajando con mucha fuerza, esfuerzo y dedicación: les aseguro que todo ese sacrificio, tarde o temprano, dará frutos", vaticina.

POBREZA CON ROSTRO DE MUJER

   Siete de cada 10 personas que atiende la FMBBVA y que salen de la pobreza son mujeres, con alta vulnerabilidad económica, siendo la estructura familiar predominante la monoparentalidad, en el 50% de los casos.

    En declaraciones a Europa Press, la responsable de Alianzas de Equidad e Inclusión de la Fundación Microfinanzas BBVA, Elizabeth Prado, denuncia que, "en América Latina, la falta de empleo formal y la carga de cuidados, que triplica la de los hombres, empuja al 86% de las mujeres a emprender por necesidad bajo condiciones precarias. Cada vez hay más mujeres que son el único sustento de sus familias".

   "Los datos del Banco Mundial muestran que aumenta el número de hogares en los que sólo una mujer adulta cuida de uno o más niños y, como consecuencia, la incidencia de la pobreza es más del doble en este tipo de hogares. Para la FMBBVA, estas madres son piedras angulares en el progreso intergeneracional. Ellas destinan hasta el 90% de sus excedentes a educación, salud y alimentación familiar", añade.

   Según sus datos de impacto, "pese a que los negocios de mujeres son más pequeños, crecen a tasas similares a las de los hombres, un 14%, y 7 de cada 10 emprendedores que superan la pobreza, son mujeres". "Apoyar a las madres emprendedoras con acceso a servicios financieros y no financieros contribuye a mejorar la educación, la nutrición, la salud y a erradicar la pobreza", concluye.

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