Publicado 05/05/2026 08:04

Detectan que la Tierra ya registró una anomalía geomagnética similar a la del Atlántico Sur hace 2.000 años

Intensidad del campo magnético terrestre en la superficie del planeta. La línea blanca muestra la evolución de las zonas de baja intensidad registradas en distintos momentos de los últimos dos milenios.
Intensidad del campo magnético terrestre en la superficie del planeta. La línea blanca muestra la evolución de las zonas de baja intensidad registradas en distintos momentos de los últimos dos milenios. - IGEO-CSIC-UCM

   MADRID, 5 May. (EUROPA PRESS) -

   Un equipo internacional liderado por el Instituto de Geociencias (IGEO, CSIC-UCM) ha demostrado que hace 2.000 años ya se produjeron anomalías de baja intensidad que siguieron patrones de evolución similares a los de la actual Anomalía del Atlántico Sur (SAA), según ha informado este martes el CSIC. Por lo tanto, la SAA no es un fenómeno exclusivo de la actualidad.

   La Anomalía del Atlántico Sur es una zona donde el campo geomagnético es especialmente débil, lo que permite una mayor penetración de radiación cósmica. De acuerdo con el CSIC, representa un riesgo creciente para satélites, misiones espaciales y sistemas tecnológicos.

   El estudio, publicado en la revista PNAS, reconstruye la evolución del campo magnético terrestre en el hemisferio sur durante los últimos 2.000 años. Para llevarlo a cabo, el equipo ha obtenido 41 nuevas determinaciones de intensidad absoluta del campo geomagnético a partir de materiales arqueológicos procedentes del noroeste de Argentina, una región cercana al centro actual de la Anomalía del Atlántico Sur.

   Estos materiales registran una señal asociada al campo magnético terrestre existente en el momento en el que fueron calentados a altas temperaturas en el pasado (por ejemplo, durante procesos de cocción). Se pueden medir con gran precisión en laboratorios de arqueomagnetismo.

   Una vez obtenidas estas determinaciones, los científicos las han integrado con registros previos de alta calidad. Con ello han podido desarrollar un nuevo modelo geomagnético global que reconstruye la evolución del campo magnético terrestre a lo largo de los últimos dos milenios, así como investigar su origen analizando la dinámica del núcleo externo de la Tierra, donde se genera el campo geomagnético.

   Según el CSIC, este nuevo modelo confirma que la anomalía asociada a la SAA se originó bajo el Océano Índico alrededor del año 1.000. Tras ello, se desplazó de manera progresiva hacia el oeste, atravesando África y alcanzando América antes de adquirir la configuración observada en la actualidad.

   Además, el modelo también revela la existencia de un episodio similar durante el primer milenio, iniciado también en el océano Índico y con una trayectoria de migración comparable a la de la anomalía moderna. "Esto indica que la SAA es probablemente la expresión más reciente de un proceso geomagnético recurrente que opera a escalas de milenios", ha indicado la autora principal del estudio e investigadora del CSIC en el IGEO, Miriam Gómez-Paccard.

   El investigador de la Universidad Complutense de Madrid y coautor del trabajo, F.J. Pavón-Carrasco, ha destacado que hasta ahora la escasez de datos en el hemisferio sur introducía grandes incertidumbres en este hemisferio. "Al incorporar nuevos registros de intensidad absoluta de alta calidad y corregir los sesgos espaciales del conjunto de datos, el modelo revela patrones coherentes y recurrentes que antes no podían resolverse", ha explicado.

   De acuerdo con el experto, los resultados apuntan a un control geodinámico multiescala, en el que la dinámica del núcleo externo estaría condicionada por las condiciones impuestas en sus límites, bien desde el manto (top-down) o desde el núcleo interno (bottom-up). En especial, sugieren la posible influencia de grandes anomalías del manto profundo bajo África en la génesis y migración de estas anomalías de baja intensidad.

   El estudio muestra que el "motor" interno que genera el campo magnético de la Tierra es mucho más complejo de lo que parece, y que su comportamiento futuro --incluida la evolución de la Anomalía del Atlántico Sur-- no es fácil de predecir, según el CSIC. Aunque los resultados indican que este tipo de anomalías pueden debilitarse e incluso desaparecer, los mecanismos implicados y las escalas temporales en las que operan siguen siendo en gran medida impredecibles.

   En este sentido, los autores destacan la importancia de seguir ampliando los registros arqueomagnéticos de alta calidad, especialmente en el hemisferio sur, para mejorar los modelos y las proyecciones futuras del campo magnético terrestre.

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