Publicado 02/04/2026 05:56

Cuarenta años después de la catástrofe, Chernóbil mantiene un enconado debate sobre la energía nuclear

17 de febrero de 2020, Pripyat, Ucrania: Nuevo sarcófago que cubre el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil.
17 de febrero de 2020, Pripyat, Ucrania: Nuevo sarcófago que cubre el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil. - RAUL MORENO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO
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MADRID 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

Cuarenta años después de Chernóbil, el accidente nuclear más grave de la historia sigue generando un enconado debate entre quienes lo presentan como una lección sobre el riesgo de la energía atómica y los que sostienen que fue un caso aislado en una actividad segura y más limpia que las fuentes que emiten gases invernadero.

La noche del 26 de abril de 1986 explotó el reactor número cuatro de la central de Chernóbil, al norte de Ucrania, entonces parte de la Unión Soviética. Se atribuyó a fallos de diseño del reactor y graves errores humanos durante una prueba de seguridad. Esto causó un aumento incontrolado de potencia, una explosión de vapor y un incendio de grafito que liberó radiación.

La contaminación se propagó por los actuales territorios de Ucrania, Bielorrusia, gran parte de la Rusia europea, y en menor medida por otros países europeos.

El accidente expuso a la radiación a 8,4 millones de personas y provocó 4.000 muertes según la ONU, aunque otras fuentes apuntan a cientos de miles de fallecidos por enfermedades derivadas. La opacidad de las autoridades soviéticas también complicó el balance.

EL FANTASMA O LA LECCIÓN DE CHERNÓBIL

Cuatro décadas después, el rastro de aquel accidente permanece en la memoria colectiva, respecto a la seguridad real del átomo como fuente de energía. El ingeniero nuclear Alfonso Barbas opina que Chernóbil ha marcado la percepción social de la energía nuclear "no solo en Europa sino en todo el mundo".

Para Barbas, quien también es vicepresidente de comunicación de Sociedad Nuclear Española, la preocupación social por la seguridad nuclear y no por otras energías "tiene que ver con el fantasma de la sombra de Chernóbil". Aunque el miedo era "muy razonable" en los países cercanos, también pudo resultar "excesivo" y ha influido en la educación de las generaciones posteriores, ha declarado a Europa Press.

Sin embargo, Javier Andaluz, coordinador de clima y energía en Ecologistas en Acción, acusa al sector nuclear de "intentar que, con el tiempo, se diluya la memoria colectiva" para poder calificar de "exagerada" la preocupación por la seguridad de esta fuente energética.

"Chernóbil fue una muestra clara de las implicaciones directas que podrían tener las centrales nucleares" y de "cómo han fallado muchos de esos cálculos y esa frialdad técnica que dice tener el sector nuclear", ha apuntado Andaluz.

CHERNÓBIL, IMPOSIBLE QUE SE REPITA: FUE UNA CADENA DE ERRORES HUMANOS

"El daño que hizo Chernóbil hace 40 años es imposible que se vuelva a repetir", ha declarado Miriam Díaz, vicepresidenta de Jóvenes Nucleares, quien ha resaltado la seguridad actual de las centrales nucleares.

El accidente de Chernóbil se produjo por "una serie de errores humanos" ha explicado Díaz y opina que el diseño de la central "era inherentemente inseguro".

Barbas también considera que actualmente la energía nuclear es segura, incluso "un poco más que cualquier otra forma de producir energía", aunque ha precisado que "no hay ninguna energía que lo sea completamente".

Aunque un accidente nuclear pueda causar "muchísimo daño", la posibilidad de que ocurra es "muy baja", ha determinado este ingeniero nuclear, pero desde Greenpeace España consideran que los riesgos son "demasiado grandes", apunta Francisco del Pozo, responsable del programa energía nuclear de esta organización.

"Cuando las nucleares se pusieron en práctica por primera vez, se llegó a afirmar que se produciría un accidente cada 100 años", pero en menos de un siglo van dos accidentes "muy graves" como Chernóbil y Fukushima, argumenta Javier Andaluz.

LAS NUCLEARES, EN EL PUNTO DE MIRA DE LAS GUERRAS

"En un mundo tan inestable donde parece que ya no hay reglas de ningún tipo", las centrales nucleares suponen "un problema, especialmente en zonas bélicas", apunta por su parte el representante de Greenpeace.

Andaluz pone el foco en la central nuclear de Zaporiyia (Ucrania) y ha señalado que es "una bomba de relojería en mitad del conflicto" entre este país y Rusia.

Sin embargo, Barbas argumenta en contra que las centrales nucleares "nunca" han sido objetivos de guerra ni terroristas porque es "muy difícil" y "costoso" dañar una central, ya que es "un sitio especialmente robusto y bien preparado para defenderse del exterior".

LA NUCLEAR, UNA ENERGÍA VERDE

Por otra parte, Francisco Del Pozo señala que "en ningún caso" la energía nuclear "puede ser considerada verde" ya que "genera residuos, tiene un impacto en los ecosistemas y conlleva muchos riesgos". Además "emite CO2 indirectamente por la extracción y producción de combustión nuclear".

Barbas discrepa al respecto: la energía nuclear "es tan verde como cualquiera de las energías renovables" e incluso "se puede considerar una energía renovable". A su juicio, estas centrales "no emiten gases de efecto invernadero durante su operación" y las emisiones de la extracción del uranio, la construcción y el desmantelamiento de las centrales "son perfectamente comparables con las de la energía eólica o solar".

Sin embargo, Andaluz ha aseverado que tildar de verdes a las centrales nucleares es algo "falaz" ya que "no son equiparables a las renovables, por mucho que diga el sector nuclear".

Los ecologistas también han mostrado su preocupación por los residuos nucleares, para los que, según Del Pozo, no hay "soluciones reales" sino temporales que "meten el problema bajo tierra", en alusión al almacenamiento en profundidad a largo plazo de los mismos.

Andaluz ha recriminado que "un cementerio nuclear va a ser radioactivo durante cientos de miles de años", cuando no hay garantías de que "la historia de la humanidad se alargue hasta esa época".

Por su parte, Barbas ha asegurado que "los residuos radiactivos no contaminan absolutamente nada" y explica que pese a su peligrosidad, "es relativamente fácil aislar su radiación".

LA SOLUCIÓN PARA UNA INDEPENDENCIA ENERGÉTICA EN EUROPA

En otro orden de cosas, sobre si la energía nuclear es la solución para la independencia energética de Europa, Jóvenes Nucleares defiende un "mix energético basado en las renovables y la energía nuclear", que es "sostenible, tal y como dijo la Unión Europea", ha defendido su vicepresidenta.

Con ella concuerda Barbas, que ha apuntado que "ninguna fuente de energía puede ser, por sí sola, la solución para el abastecimiento de Europa" y ha señalado que las energías renovables "no son gestionables" ya que dependen de la meteorología.

Por su parte, los ecologistas defienden que es posible un sistema 100% basado en renovables, y subrayan que la energía nuclear "no puede convivir" con estas.

El representante de Ecologistas en Acción ha advertido sobre la "gran dependencia del exterior" del sector nuclear, especialmente por lo que se refiere a la importación de uranio, pero Barbas ha argumentado que "ninguna energía" es "completamente independiente".

EL ÁREA DE EXCLUSIÓN ES HOY LA MAYOR RESERVA NATURAL DE EUROPA

El entorno de Chernobil, despoblado desde hace décadas por motivos de seguridad, ha dado claras muestras de recuperación en la vida silvestre de acuerdo con distintos estudios científicos.

Al respecto, el profesor del Área de Zoología de la Universidad de Oviedo Germán Orizaola, que ha trabajado en varios proyectos científicos sobre el terreno, ha señalado que la zona de exclusión "representa la mayor reserva de naturaleza que hay en Europa", debido a su extensión y a la falta de presencia humana.

Oriazola ha precisado que Chernóbil "no es ni mucho menos un desierto, sino que es un vergel de vida" donde habita la mayor población de lobos de Europa y otras especies. "En Chernóbil queda menos del 5% del material radiactivo que se emitió en el accidente", ha asegurado el científico, y el impacto a corto plazo "fue muy fuerte" pero a largo plazo menor de lo que se pensó.

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