Publicado 05/05/2026 14:10

Documentan una cueva prehistórica a 2.235 metros de altitud en el Pirineo catalán

Trabajos de excavación en la Cova 338
Trabajos de excavación en la Cova 338 - IPHES-CERCA

GIRONA 5 May. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigación internacional liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes-Cerca) ha documentado la cueva prehistórica con ocupaciones humanas intensas situada a más altitud conocida hasta ahora en los Pirineos, situada a 2.235 metros sobre el nivel del mar.

La investigación muestra que el yacimiento, conocido como Cova 338 y situado en la Vall de Núria, en Queralbs (Girona), muestra que la cavidad fue ocupada de manera reiterada entre el quinto milenio a.C y el final del primer milenio a.C, aporta evidencias sobre la explotación de los recursos de alta montaña y cuestiona la idea que estas zonas solo fueron usadas de manera esporádica o marginal, ha informado la UAB e Iphes-Cerca en un comunicado.

Las dataciones indican que estas ocupaciones se produjeron en diversas fases diferenciadas, separadas por periodos de abandono, hecho que apunta a un uso planificado y recurrente del espacio.

El estudio, publicado en 'Frontiers in Environmental Archaeology', ha contado con la participación de investigadores de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, la de Granada, la Pompeu Fabra de Barcelona y la de las Illes Balears, entre otras instituciones.

Las excavaciones en extensión realizadas entre 2021 y 2023 han revelado "una secuencia arqueológica excepcional, con numerosas estructuras de combustión, restos de fauna, fragmentos cerámicos y un conjunto destacado de minerales verdes, probablemente malaquita, un mineral rico en cobre", ha explicado el catedrático de Prehistoria de la UAB y líder del estudio, Carlos Tornero.

Ha dicho que por primera vez en los Pirineos se documental "ocupaciones prehistóricas de alta montaña de una intensidad significativa, caracterizadas por la reiteración de actividades y por la explotación directa de recursos minerales dentro de la cavidad".

Entre los materiales recuperados destacan dos collares, uno elaborado con una concha marina y otro con un diente de oso pardo, que evidencian prácticas de ornamentación personal.

ALTA MONTAÑA

"La Cova 338 nos obliga a replantear el papel de la alta montaña en las sociedades prehistóricas de los Pirineos. Durante mucho tiempo se ha asumido que estos espacios eran zonas marginales. Lo que documentamos aquí es una ocupación recurrente, con actividades complejas y con una clara explotación de recursos minerales", ha explicado Tornero.

El investigador ha asegurado que el yacimiento demuestra que los Pirineos no eran un territorio marginal para las comunidades prehistóricas, sino un espacio "plenamente integrado dentro de sus estrategias de movilidad y explotación del territorio".

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