Publicado 17/09/2026 03:05

El cambio climático probablemente influyó en la devastadora riada de agosto en Nepal, según WWA

August 31, 2026, Rasuwa, Bagmati, Nepal: BETRAWATI, NEPAL, AUGUST 31, 2026: An aerial view shows widespread damage along the Trishuli River near Betrawati, on the border of Rasuwa and Nuwakot districts, following severe flooding linked to the Bhotekoshi R
August 31, 2026, Rasuwa, Bagmati, Nepal: BETRAWATI, NEPAL, AUGUST 31, 2026: An aerial view shows widespread damage along the Trishuli River near Betrawati, on the border of Rasuwa and Nuwakot districts, following severe flooding linked to the Bhotekoshi R - Ambir Tolang / Zuma Press / Europa Press / Contact

MADRID 17 Sep. (EUROPA PRESS) -

El catastrófico derrumbre de roca y hielo en agosto en la frontera norte de Nepal estuvo influido por diversos factores climáticos y geológicos, la mayoría de los cuales se vieron agravados por los efectos del cambio climático, según un análisis científico rápido realizado por un equipo internacional de glaciólogos y climatólogos y publicado este jueves por World Weather Attribution (WWA).

Este derrumbre, que provocó una devastadora riada que causó más de 1.350 muertos confirmados y dejó más de 5.300 desaparecidos, fue provocado por una "crisis compuesta". De acuerdo con los expertos, décadas de calentamiento atmosférico han provocado el retroceso del glaciar y han desplazado la cota de congelación unos 100 metros hacia arriba cada diez años.

Esto ha dado lugar al retroceso glaciar y al deshielo del permafrost en las fracturas rocosas que históricamente mantenían cohesionadas las paredes de alta montaña, lo que a su vez las ha dejado inestables. A juicio de los científicos, es probable que un fuerte terremoto de 7,8 ocurrido en 2015 también haya predispuesto aún más la ladera al colapso, sumándose a otros factores geológicos y climáticos.

Además, el estudio destaca que los meses precedentes a la riada --julio y agosto de 2026-- fueron los más cálidos registrados en la zona y que las intensas nevadas de octubre y noviembre del año anterior aportaron grandes cantidades de agua de deshielo. En este marco, indica que el cambio climático ha provocado un calentamiento de alrededor de 1,5ºC desde la época preindustrial durante los meses de julio y agosto en la región afectada.

A escala anual, el cambio climático ha elevado las temperaturas unos 2°C hasta la fecha. Los expertos explican que aunque Nepal cuenta con sistemas de alerta temprana y hojas de ruta para casos de desastre, la magnitud de esta tragedia superó los límites físicos de adaptación. "(Esto) pone de relieve la dificultad de adaptarse a desastres cada vez más graves y el riesgo de sufrir mayores pérdidas y daños", destacan.

De cara al futuro, advierten que los glaciares y el permafrost de alta montaña responden a los aumentos de temperatura a lo largo de décadas. Por lo tanto, el calentamiento pasado ya ha determinado una futura desestabilización. "(Esto) aumenta la urgencia de eliminar progresivamente los combustibles fósiles para evitar futuros colapsos catastróficos", recalcan.

El investigador sobre fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático del Imperial College de Londres, Ben Clarke, ha incidido en que este desastre no ha sido un fenómeno meteorológico extremo. Sin embargo, el análisis "la huella del cambio climático sigue siendo evidente en las modificaciones a largo plazo".

"Si bien se trata de un suceso complejo, nuestro análisis reúne a científicos con diversas áreas de especialización para identificar los factores que probablemente contribuyeron a esta catástrofe. Hemos constatado que el cambio climático está transformando el entorno de alta montaña e influyendo en muchos de los posibles desencadenantes de este colapso. Esto incrementa el riesgo en una región ya expuesta a una elevada actividad sísmica", ha explicado.

Por su parte, el Asesor Técnico Principal y Punto Focal para Asia-Pacífico del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Madhab Uprety, ha hecho hincapié en que la trágica pérdida de más de 1.300 vidas y la desaparición de muchos miles de personas más constituyen "un recordatorio devastador" de que ya se está alcanzando los límites de la adaptación al clima.

Para evitar que los futuros desastres se conviertan en catástrofes humanas, ha incidido en la necesidad de medidas "transformadoras" en todos los frentes: reducciones drásticas de las emisiones mundiales para frenar el calentamiento y un apoyo internacional real para hacer frente a las pérdidas y daños inevitables que sufren las comunidades vulnerables en primera línea.

"Además de la tragedia humana de magnitud inimaginable, el costo de la recuperación tras este desastre es considerable. Para una nación que prácticamente no ha contribuido a este problema, esto pone de relieve la necesidad de garantizar la equidad al ayudar a los países vulnerables al cambio climático a afrontar problemas que ellos no han provocado", ha subrayado.

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