Publicado 22/10/2026 11:33

La prima de riesgo de Francia sobrepasa los 170 puntos básicos, en máximos desde 2011

La confianza empresarial francesa sorprende con una ligera mejora en octubre

Archivo - Una bandera de Francia.
Archivo - Una bandera de Francia. - Lorena Sopêna - Europa Press - Archivo

MADRID, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

La prima de riesgo exigida por los inversores a los bonos franceses con vencimiento a diez años en comparación con el 'bund' alemán se ampliaba este jueves por encima de los 170 puntos básicos, la mayor brecha entre ambas referencias desde noviembre de 2011, después de que el rendimiento del bono del país galo haya perforado sin dificultad la cota del 5%, elevando a máximos desde 2002 el coste de financiación de Francia.

En concreto, el interés ofrecido en el mercado secundario por el bono soberano de Francia a diez años llegaba a alcanzar el 5,1415%, el más alto desde julio de 2002, lo que implicaba un diferencial de 175 puntos básicos en relación al rendimiento exigido al bono alemán equivalente.

La presión en el mercado sobre la deuda gala se ha intensificado en las últimas semanas en paralelo a la subida de los precios del petróleo, que llevó al Banco Central Europeo (BCE) a endurecer su política monetaria en septiembre, alimentando la preocupación de los inversores por la sostenibilidad de las finanzas públicas de Francia en medio de un clima de tensión tras los disturbios registrados durante el fin de semana, que pueden dificultar el progreso en las medidas de consolidación fiscal, y a la expectativa de la inminente decisión de la agencia Moody's sobre la solvencia de la deuda francesa.

En este sentido, si bien la rentabilidad del bono francés a 10 años encontró inicialmente cierta resistencia en torno al 5%, posteriormente la ha superado fácilmente mientras los inversores evalúan el impacto de los recientes disturbios, comenta Michiel Tukker, estratega sénior de tipos de interés en el Reino Unido y la eurozona de ING Research, para quien la divergencia entre Francia y el resto del mercado sugiere que "los riesgos de contagio aún se consideran mínimos".

Asimismo, destaca que el tramo corto de la curva de swaps del euro se mostró bastante resistente a la reciente caída de los bonos franceses, lo que indica que los riesgos inflacionarios siguen siendo la principal preocupación.

De su lado, Carsten Brzeski, director global de Macroeconomía de la entidad, apunta que, si bien el BCE sorprendió en septiembre a los mercados con un mensaje más restrictivo, un mes después, y tras la crisis fiscal y política en Francia, "es improbable que el BCE repita el tono restrictivo en la reunión de la próxima semana".

"Es muy probable que el BCE mantenga los tipos sin cambios la próxima semana y que posponga cualquier decisión sobre una nueva subida de tipos hasta diciembre", añade.

Asimismo, aunque Francia no figure en la declaración del BCE la próxima semana, el experto considera que será un elemento importante en la rueda de prensa de la presidenta del BCE, la francesa Christine Lagarde, antes las dudas sobre la posibilidad de una intervención del banco central en respuesta al aumento de los diferenciales de la deuda soberana del país galo.

Sin embargo, Brzeski advierte de que antes de activar el Instrumento de Protección de la Transmisión (TPI), el Consejo de Gobierno del BCE considerará un conjunto acumulativo de criterios para determinar si los países en cuestión están aplicando políticas fiscales y macroeconómicas sólidas y sostenibles, lo que, en la práctica, incluye cumplir el marco fiscal de la UE, lo que requeriría, como mínimo, la aprobación íntegra del presupuesto francés propuesto.

De tal manera, considera que el BCE se encontrará en una posición difícil, ya que una intervención demasiado rápida en apoyo de Francia podría ser vista con malos ojos por otros Estados miembros e interpretada como financiación monetaria de la deuda de un país que se niega a cumplir las normas, sin olvidar que los próximos cambios en la dirección del BCE también podrían influir en la postura de la entidad respecto al TPI.

MEJORA LA CONFIANZA DE LOS EMPRESARIOS.

En el complicado contexto que atraviesa la economía francesa, el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee) ha informado este jueves de que el indicador sintético del clima empresarial en Francia repuntó ligeramente, alcanzando así los 97,5 puntos desde los 96,4 del mes anterior y acercándose a su promedio a largo plazo (100).

En octubre, la referencia de confianza de los empresarios galos repuntó notablemente en la industria manufacturera y aumentó levemente en el sector servicios, mientras que volvió a deteriorarse en el comercio minorista y descendió nuevamente en la construcción.

A este respecto, Charlotte de Montpellier, analista para Francia y Suiza de ING Research, considera que el inesperado rebote de la confianza empresarial en octubre "es una buena noticia", sobre todo para la industria, aunque advierte de que los resultados de la encuesta de Insee, que se llevó a cabo entre finales de septiembre y principios de octubre, aún no reflejan plenamente el impacto de los recientes disturbios sociales.

"El coste económico de la violencia no se limita a escaparates rotos y saqueos", apunta la experta, ya que los daños materiales representan solo la parte más visible, pero los cierres, la menor afluencia de público y la pérdida de ventas podrían tener un impacto mucho mayor en la actividad económica, por lo que advierte de que "el verdadero problema radica en la persistencia", pues un episodio breve y localizado probablemente tendría un impacto macroeconómico limitado, mientras que disturbios prolongados podrían minar la confianza y convertir una perturbación temporal en una crisis económica más duradera.

Asimismo, señala que los disturbios también dificultan aún más la aprobación parlamentaria del presupuesto, en un momento en que el Gobierno prácticamente no tiene margen de maniobra para responder mediante un mayor gasto o recortes de impuestos, lo que deja a Francia sin margen fiscal "para comprar la paz social" y sin margen político para imponer fácilmente los ajustes necesarios.

CÍRCULO VICIOSO.

En cuanto a la situación del bono francés, tras haber superado el 5% el rendimiento exigido al bono a diez años y la prima de riesgo enfilar casi los 180 puntos básicos, De Montpellier considera que estos movimientos reflejan tanto las crecientes dudas sobre la capacidad de cualquier futuro Gobierno para aprobar las reformas y medidas de ahorro necesarias, como la creciente preocupación por las perspectivas de la economía francesa.

"Esto crea un círculo vicioso", asevera la analista, subrayando que el nuevo deterioro de las condiciones financieras está debilitando aún más unas perspectivas de crecimiento ya de por sí muy débiles, al aumentar el coste del crédito.

De este modo, desde la entidad anticipan un crecimiento del PIB de Francia de tan solo el 0,3% en 2026 y del 0,6% en 2027, pero advierten de que los riesgos apuntan a una nueva revisión a la baja, por lo que, en este contexto, el objetivo gubernamental de reducir el déficit al 5% del PIB en 2027 parece particularmente frágil e, incluso si el proyecto de presupuesto se aprobara íntegramente, podría no ser suficiente.

Por otro lado, la experta espera que Moody's reconozca mañana formalmente el deterioro de las finanzas públicas francesas con lo que anticipa será una rebaja de un escalón de la nota de solvencia de la deuda de Francia, de 'Aa3' a 'A1', con perspectiva estable, alineando así su calificación con las de Fitch y S&P, aunque no se puede descartar incluso una perspectiva negativa, lo que dejaría abierta la posibilidad de una nueva rebaja a corto plazo.

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